Para muchos la pesca con cordel, es cuestión de suerte, para mis amigos del Lago de Yojoa, es sencillamente un arte! Un oficio digno de admirar, según lo que he visto en mis pocas visitas; que se disfruta mucho más con una buena compañía!
Desde la víspera del Domingo de Ramos, José se dispone a vender lo propio, fabricado con la paciencia y amor que la elaboración de cada ramito y cruz requieren. Por solamente cinco lempiras (Aprox. 0.25 US$), los ramos y palmas nos recuerdan la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, y son signo de alegría para muchos!

Al caer la tarde, el fogón invita con su mezcla de aroma a café y leña, a hacer un alto en el camino, y disfrutar de esa bebida tan deliciosa y "energizante", sobre la cual sigo preguntándome, ¿qué sería de mi vida sin ella?
Cuando el hambre aprieta y lo que menos imaginamos es una opción de comida rápida, tenemos disponible sobre el Boulevard Morazán, las deliciosas carnitas de "Los Gorditos" como les llamo yo.
No se arrepentirá!...hasta el momento mi delicado estómago ha pasado la prueba.
Del Lago de Yojoa, ubicado en la parte nor-oeste de Honduras, el pescado fresco está listo para deleite de los comensales...En mí caso, cada visita a la casa de mi madre, implica una parada obligatoria para degustar de este manjar!!