martes, 3 de febrero de 2015

¡Decir adiós desde el Toncontin!



Recuerdo algunas despedidas que he vivido en este aeropuerto Toncontin, especialmente cuando tocó despedir a mi abuela en 1979, quien vivió muchos años en New York. Siempre que veo caras tristes o miradas perdidas, recuerdo mis años de niñez, y lo duro que es para grandes y chicos decir "adiós".

jueves, 1 de enero de 2015

¡Nuevos Comienzos!



Somos nosotros mismos los que tenemos el poder de decidir cómo vivir cada jornada, cada nuevo día, cada vez que logramos contemplar un amanecer. De esa decisión dependerá nuestra felicidad o tristeza, porque somos los constructores de oportunidades de cambio, de mejora, de nuevos comienzos.




martes, 18 de noviembre de 2014

¡Echándole ganas!



¡Detrás de cada fruta, hay un historia de lucha diaria!






En el puesto de cada vendedor, se teje un sueño lleno de esperanza,
cada día, a pesar de las dificultades, se espera que la "cosa" mejore!



Fotografías de Irina Orellana

miércoles, 10 de septiembre de 2014

martes, 19 de agosto de 2014

La Ruta de los Algodones en Tegucigalpa



Para los que nos transportamos a la zona sur de Tegucigalpa, todos los días al final de la jornada laboral (De 4:30 - 7:00 p.m.), podemos presenciar lo que he llamado "La Ruta de los Algodones". El "algodón" es el dulce de azúcar que en Estados Unidos llaman "cotton candy". Cada vendedor en esta zona de aproximadamente 300 metros de largo, permanece ofreciendo el producto hasta venderlo todo. No dudo en que cada uno de ellos tiene una particular historia que merece ser contada. 



Siempre me ha gustado ver las caras de estas personas; reflejan el peso y el afán del día. No importa el clima, si llueve o no, si se hace de noche, o la luz del día es bondadosa y se extiende un poco más. Me hacen pensar en lo bendecida que soy al tener un empleo y no depender totalmente de una "venta diaria" en la calle. Estas ventas no siempre son garantía de ingreso para sus familias, ya que muchas veces están a expensas de los delincuentes o deben pagar el famoso "impuesto de guerra" que cobran las maras por operar o transitar en algunas zonas de la capital.


En "La Ruta de los Algodones" el tráfico tan odiado por muchos, es una bendición para varios vendedores, que sacando provecho de la lenta circulación vehícular, logran hacerse "unos cuantos indios extra" (ganar un poco más de dinero).

Fotografías de Irina Orellana