El poder de nuestras manos es excepcional!...tan grande como el de las palabras!
Comparto estos "burritos" elaborados por artesanos hondureños! Los capté en una mesita de "souvenir" en Valle de Angeles. Los trozos de cabulla, madejas y tela, se convierten en obras de arte que evocan recuerdos, canciones y sueños!
Espero la navidad, pero este año, con menos consumismo y afán. Mi felicidad se resume en poder compartir estas fechas tan especiales, con familia y amigos cercanos.
A pesar su luto, esta vendedora de pinturas en Valle de Angeles, no pierde las esperanzas de mejorar sus ventas. Sin embargo, su rostro refleja una pizca de preocupación, como la mayoría de los microempresarios del país.
A pesar de su embarazo y el fuerte calor, esta mujer se abre paso enmedio de las filas de vehículos en una de las calles más transitadas de Tegucigalpa. Al verla, pienso en muchas cosas para juzgar su atrevimiento. Sin embargo, callo, porque desconozco su historia...puede ser que como miles de Hondureñas, las oportunidades nunca tocaron su puerta. Para los que compran, sepan que el valor de cada libra de nances para ella, va más allá de los pocos lempiras que pagamos!!
Los recuerdos de la niñez afloraron fácilmente al encontrarme con este vendedor de "minutas" como le llamamos en Honduras a los raspados (hielo estilo frappé), en una de las calles de la bella Valle de Angeles, a pocos minutos de Tegucigalpa.
¿Quién no amó las minutas durante su niñez?
Entre sol, arena y mar, también los cocos ponen su toque especial al paisaje!!